El buen augurio

Este mural fue una colaboración con el artista @Pablo S.Herrero, en Nava de Francia, un pueblo de la Sierra de Francia (Salamanca). Fue proyectado para casa municipal que está situada frente a la zona recreativa La Mata. 

La temática del mural es un homenaje al personaje tradicional muy vinculado con el pueblo y que es una importante representación del mismo en toda la sierra de Francia: de “El Perrer@“…un símbolo de tránsito, el deseo del buen augurio para el tiempo nuevo. 

Hemos querido vincular este importante personaje con el lugar, el bosque, sus sombras y aquellos animales que lo habitan, en forma de siluetas inspiradas en cierto modo en el arcaico bordado serrano.

El siguiente texto Jose Luis Puerto habla de dicha tradición:

 Una persona hace cada año de este personaje, que recorre el pueblo repitiendo el “ritual” de alejar lo negativo y dar la bienvenida a lo positivo, la luz. 

Vestido con una basta túnica de lino y un collar de agallas. Lleva una bara con la que sacude en un juego de persecución a los niños y jóvenes que le acompañan la jornada. Desde la mañana del 31 va entrando en cada casa en la que le dan la bienvenida con algo de comer y beber.  Le acompañan dos “mayordom@s” con sendas baras de flores. 

 

“Acaso se pueda dar al perrera de Nava de Francia -un «rey» grotesco y momentáneo durante la fiesta- la misma significación que Julio Caro Baroja otorga al zancarrón de Montamarta (Zamora), de la fiesta de Reyes: «es un personaje –indica- de cierta importancia que debe asegurar la fertilidad de los campos, y las azotainas que ejecuta son con suma probabilidad fertilizantes asimismo» (3). ¿Y el collar de toras (bogallas de roble) que lleva no tendrá una significación de querer regenerar los robledales que circundan al pueblo, en el invierno aletargados? De ser éstos sus sentidos, la función ritual del perrera sería la de asegurar la futura regeneración de la naturaleza, la germinación de los campos, de las plantas y de los árboles, en un momento, como es éste del invierno, en el que todo el mundo natural está aletargado y muerto, recogido en la matriz de la tierra.